Con el Papa Francisco a Cuba y México

FranciscoMexicoMuchos santos han tenido una honda devoción a la Santísima Virgen, en su advocación de Guadalupe. San Josemaría viajó en mayo de 1970 para poner a los pies de la Virgen su petición por la Iglesia y, como parte de ella, por el Opus Dei; el beato Álvaro lo hizo años después, en abril/mayo de 1983, para dar gracias por la solución jurídica definitiva del Opus Dei.

Nuestra Señora de Guadalupe

También el Papa Francisco viaja ahora a México, con escala en Cuba, y rezará, a los pies de la Virgen de Guadalupe, pidiendo por la Iglesia y por toda la humanidad.

La lectura de este artículo, es una ocasión para encomendar, a través del Siervo de Dios José María Hernández Garnica, los frutos de este viaje apostólico, que comienza hoy, día 12, y se prolonga hasta el 17 de febrero.

El Siervo de Dios José María Hernández Garnica tuvo la suerte de estar en México, y poder rezar ante la imagen de la Virgen de Guadalupe en su Villa. El más extenso de esos viajes fue del 23 de noviembre de 1954 al 3 de mayo de 1955, en que recorrió Estados Unidos, Cuba, México, Guatemala, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina.

Guadalupe Ortíz de Landázuri, una de las mujeres que comenzó la labor del Opus Dei en México, también en proceso de canonización, escribía a san Josemaría Escrivá de Balaguer, desde México el 1 de febrero de 1954, ante la inminente llegada de D. José María, para impulsar el trabajo apostólico en ese país: “En estos días esperamos a D. José María, que viene representándole a Vd. Él nos dirá muchas cosas y verá todo, para que diga lo que le parece, y nos oriente en muchas cosas, que al estarlas viviendo, no nos damos cuenta de que debían ser de otra manera”

avión

José María Hernández Garnica, el 22 de marzo de 1955

La fotografía que se acompaña, junto a un avión de Aeronaves de México, corresponde a un viaje que hizo a Culiacán, Sinaloa, México, primera ciudad a la que se expandió la Obra en la República Mexicana, por motivos profesionales de algunos de los primeros fieles del Opus Dei, entre ellos Gonzalo Ortíz de Zárate. En Culiacán vivió en el primer Centro del Opus Dei de la ciudad, llamado Escobedo, al que la gente mencionaba como la “casa de los Ingenieros”.
Quedaba patente que la estancia en Culiacán, de Don José María Hernández Garnica, era una demostración clara del cariño e interés de san Josemaría Escrivá de Balaguer por sus hijos y las labores que llevaban adelante.

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