70 años de un viaje mariano. La labor apostólica con mujeres en Barcelona

Del 14 al 16 de mayo de 1945, D. José María Hernández Garnica, que ya era sacerdote, acompañó a San Josemaría en un intenso viaje apostólico a Barcelona, que supuso un fuerte impulso en la labor apostólica del Opus Dei con mujeres. A la ida pasaron por Zaragoza y, de regreso, estuvieron en Valencia, antes de llegar a Madrid el día 19.

El propio D. José María se encargó de escribir el relato de ese viaje pocos días después, el 22 de mayo de 1945.

Nuestra Señora del Pilar

Nuestra Señora del Pilar

El lunes, 14 de mayo, salieron temprano en coche de Madrid. En Zaragoza, después de comer, no faltó la obligada visita a la Basílica del Pilar, para rezar ante la imagen de la Virgen, al a que tanta devoción tenía san Josemaría, besar la columna y hacer la visita al Santísimo. Llegaron a Barcelona a las nueve y media de la noche.

Fueron directamente a la casa que Francisco Botella tenía alquilada en la Plaza Calvo Sotelo, n.34 -actualmente Francesc Macià-. Por entonces era catedrático en la Facultad de Matemáticas de la Universidad de Barcelona y vivía allí con sus hermanas Enrica, que ya era del Opus Dei, y Fina.

Al día siguiente San Josemaría celebró la Santa Misa en “La Clínica”, un piso de la C/. Muntaner, que era el segundo Centro del Opus Dei de la ciudad, desde hacía apenas dos años. Por su parte, Chiqui predicó la meditación y celebró la Santa Misa en “El Palau”, el primer Centro de la Obra de la ciudad.

San Josemaría estuvo a última hora de la mañana con Mons. Gregorio Modrego, obispo de Barcelona. Venía a solicitarle la autorización para tener oratorio semipúblico con reserva del Santísimo en “La Clínica”. El Sr. Obispo accedió gustosísimo. A continuación, marchó al Palau, donde recogió a Chiqui y a Francisco Botella para ir a comer a casa de Fina.

Sant Quirze de Safaja

Sant Quirze de Safaja

Por la tarde se desplazaron a San Quirze de Safaja, un pueblecito a 47 Km. de Barcelona, para ver las condiciones de una pequeña casa de veraneo, Can Menut, que había heredado Jaime Termes. Enrica y Fina Botella, enferma de tuberculosis, habían pasado allí los dos veranos anteriores, acompañadas de Tía Carmen, la hermana de San Josemaría, que quiso atenderlas con su habitual disponibilidad.

Volvieron al anochecer al Palau y San Josemaría pudo impartir la bendición con el Santísimo a los que estaban en la casa y charlar con cada uno. Aún tuvo tiempo después de ir a ver al Dr. Ramón Roquer, catedrático de filosofía, y al Dr. Sebastián Cirac, catedrático de filología griega, dos sacerdotes buenos amigos suyos, que ayudaban, junto con otros más, en la atención pastoral de los primeros de la Obra y celebraban la santa misa en el Palau y, a partir de entonces, también en La Clínica.

San Josemaría rezando ante Nuestra Señora de La Merced

San Josemaría rezando ante Nuestra Señora de La Merced

Ya con el permiso del Sr. Obispo, San Josemaría pudo dejar reservado el Santísimo en La Clínica al día siguiente, tras bendecir el Oratorio. Lógicamente, todos estaban contentísimos de que el Señor presidiera la casa. San Josemaría, al dar la comunión les animó a tratar bien al Señor. En los siguientes viajes a Barcelona, San Josemaría se alojaría en este Centro.

Fueron después a casa de los Botella. Allí San Josemaría pudo saludar a dos amigas de Fina, María Teresa Arnau y María Roser Martí, que tenían mucho interés en conocerle.

San Josemaría no quiso marchar de Barcelona sin pasar antes por la Basílica de Nuestra Señora de La Merced y poner bajo su protección, todas sus intenciones apostólicas. Desde ahí, San Josemaría y D. José María Hernández Garnica marcharon a Montserrat. Era la segunda visita de San Josemaría a Montserrat; después volvería otras tres veces. Nada más llegar les recibió el Abad Escarré acompañado de dos monjes, que les obsequiaron espléndidamente y les enseñaron toda la abadía con un cariño extraordinario. Como hacía notar D. José María en la relación de este viaje, se notaba su gran afecto por la Obra.

Nuestra Señora de Montserrat

Nuestra Señora de Montserrat

La estancia en Montserrat se prolongó más de lo previsto y, sin tiempo para llegar a Valencia, tuvieron que pasar la noche en Benicarló. Llegarían a Valencia al día siguiente, donde permanecerían hasta el sábado 19 de mayo por la mañana y aprovecharía san Josemaría para dar un buen impulso en la labor apostólica con mujeres. San Josemaría y Chiqui llegaron a Madrid a media tarde.

A primeros de junio los Botella dejarían el piso de Barcelona y se irían a vivir a Madrid. Barcelona quedaba atrás para Enrica y Fina, pero la semilla del mensaje del Opus Dei comenzaba a despuntar entre las mujeres. En esas pocas semanas María Roser Martí ya había pedido la Admisión en la Obra; era la primera catalana del Opus Dei. Con los años, Fina seguiría el mismo camino, y también Tere Arnau, con la ayuda de Tía Carmen.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s