70 aniversario de ordenación con el horizonte de la beatificación. Una llamada a la esperanza

Una petición del Prelado del Opus Dei

Mons. Javier Echevarría, en su carta pastoral de 1 de junio, transmite una petición concreta para este miércoles, 25 de junio:

“A medida que se acerca la fecha de la beatificación, acudamos confiadamente a la intercesión de don Álvaro, pidiéndole que nos consiga del Señor esa esperanza optimista en la labor apostólica. Buen día es el próximo 25 de junio, cuando se cumplen setenta años de su ordenación sacerdotal, que recibió en Madrid junto a don José María Hernández Garnica y a don José Luis Múzquiz, cuyas causas de beatificación se hallan en curso.”

Álvaro del Portillo, José María Hernández Garnica y José Luís Múzquiz, 25-VI-1944
Álvaro del Portillo, José María Hernández Garnica y José Luís Múzquiz, 25-VI-1944

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El recuerdo de la ordenación

El siguiente post del blog, que se publicó hace un año, ayuda a revivir los detalles de la ordenación, con recuerdos de D. José María Hernández Garnica. 

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Ceremonia de la ordenación sacerdotal
Ceremonia de la ordenación sacerdotal

Ocultarse y desaparecer

San Josemaría no estuvo presente en la ceremonia litúrgica. En 1989, Mons. del Portillo explicó este gesto de san Josemaría en los siguientes términos: «Para nuestro Fundador, humana y sobrenaturalmente, aquel era un día de triunfo: después de tantos años de rezar y trabajar para extender la Obra, después de tanta contradicción, después de haber oído decir a muchas personas que no había solución canónica para esta ordenación de sacerdotes, llegaba el momento en que tres hijos suyos iban a ser ordenados presbíteros. Nuestro Padre pudo haber ido, lógica y lícitamente, a la capilla del Obispo de Madrid, donde don Leopoldo nos ordenó, pero prefirió no encontrarse entre la multitud que acudió a la ceremonia. Pensó que, si iba, todo el mundo le querría felicitar, y sería el centro de las miradas. —Yo escondido, a ocultarme y desaparecer, que eso es lo mío —concluyó—; que solamente Jesús se luzca. (…)Su triunfo fue ofrecer al Señor la humildad de desaparecer y de aceptar las críticas de algunas personas que comentaron: —¿Qué hace?, ¿cómo es que no ha venido?, ¿es que no quiere a sus hijos?» (cfr. Del Portillo, Á., Palabras pronunciadas en una reunión familiar, 25-VI-1989: AGP, Biblioteca, P02, 1989, 711)

Mons. Eijo y Garay y los tres nuevos sacerdotes, el día de su ordenación, 25-VI-1944
Mons. Eijo y Garay y los tres nuevos sacerdotes, el día de su ordenación, 25-VI-1944

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Unas palabras de D. Leopoldo Eijo y Garay

Don Leopoldo almorzó en Diego de León con san Josemaría, los nuevos sacerdotes y otros invitados. A continuación hubo una tertulia muy concurrida, pues habían acudido a Madrid, para la ordenación, algunos fieles del Opus Dei procedentes de otras ciudades, como Bilbao o Barcelona. La alegría era enorme. También eran continuas las llamadas telefónicas, de personas que deseaban felicitar a los nuevos sacerdotes o dar la enhorabuena al Fundador. Aprovechando unos momentos en que este tuvo que salir de la sala, el señor Obispo tomó la palabra, para expresar los sentimientos que llevaba en el corazón, que le parecía importante transmitir a aquellos hombres. «Les habló del enorme gozo que le había dado ordenar a esa primera promoción de sacerdotes. Recordó las persecuciones sufridas por la Obra en los últimos años, permitidas por el Señor para sacar de todo ello mucho bien, y les confesó que experimentaba una gran alegría y tranquilidad al saber que, a pesar de lo sufrido, no guardaban ningún resentimiento ni se había menoscabado su afecto a quienes fueron instrumento de esa campaña. “¡Cuántas lágrimas han costado a tantas madres esas calumnias con que se os tildaba de herejes y masones!”, les decía. Se refirió luego al Padre, a la misión específica recibida de Dios para dirigir la Obra y para formarlos. Él es quien tiene las gracias conducentes a ese fin: “Cuiden ustedes mucho al Padre, que lo necesita y nos hace mucha falta”» (cfr. Vázquez de Prada, A., El Fundador del Opus Dei, vol. II, Rialp, Madrid, 2002, pp. 636-637).

25-VI-1944 después de la ordenación sacerdotal
25-VI-1944 después de la ordenación sacerdotal

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De tal palo, tal astilla

No se olvidó de añadir una referencia al papel jugado por don Álvaro en aquellas circunstancias. Contó que, cuando más arreciaba la campaña contra la Obra, él había manifestado a Álvaro su temor de que los más jóvenes pudieran reaccionar con rencor ante los ataques injustos. Y la respuesta que escuchó fue que podía estar tranquilo, porque todos sabían que se trataba de una prueba permitida por Dios para que ellos se convirtieran en mejores instrumentos, y que el Señor se estaba sirviendo para esa operación de un bisturí de platino. «Cuando terminó el relato don Leopoldo, Álvaro, que estaba sentado allí cerca le dijo: “Pero, Señor Obispo, yo eso se lo dije porque era lo que le había oído comentar al Padre”. Y don Leopoldo remató: “De tal palo, tal astilla”» (cfr. Vázquez de Prada, A., El Fundador del Opus Dei, vol. II, Rialp, Madrid, 2002, pp. 636, nota 187).

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cfr. Javier Medina, Álvaro del Portillo. Un hombre fiel, Rialp

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Una respuesta a 70 aniversario de ordenación con el horizonte de la beatificación. Una llamada a la esperanza

  1. Pingback: 25 de junio, a las 10h.: ordenación de los tres primeros sacerdotes del Opus Dei | José María Hernández Garnica

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