Octubre de 1951. El primer Congreso General de las mujeres del Opus Dei

117En 1950 el Fundador del Opus Dei constituyó la Asesoría Central, órgano de gobierno de las mujeres de la Obra. De esa época recuerda Cruz Tabernero: “En Los Rosales (D. José María Hernández Garnica) nos consiguió un mueble-cómoda para dirección, que resultó ser la pieza clave para el trabajo de Rosario Orbegozo, que era la que entonces tenía que relacionarse con las Numerarias que hacían cabeza en los países donde ya vivíamos (Méjico, Chicago, Italia, Irlanda, y no sé si alguno más). Cuando lo trajo, nos contó que nuestro Padre solía decir que «por algo se empieza: primero es un armario, luego una habitación, después un piso y al final, la casa»”. A su vez, Rosario Orbegozo recuerda que “cuando ya se constituyó la Asesoría regional, D. José María estuvo muy pendiente de enseñarnos a funcionar. Teníamos una confianza ilimitada en él, y le preguntábamos todo lo que no sabíamos resolver”.

 Un momento conmovedor fue el año 1951. Un año después de la aprobación Pontificia tuvo lugar el primer Congreso General de las mujeres del Opus Dei. De acuerdo con los Estatutos de la Prelatura, los Congresos tienen como objetivo analizar la labor apostólica desarrollada durante el período anterior y proponer directrices generales al Prelado del Opus Dei para su futura actividad pastoral. El Prelado, que cuenta con un consejo para hombres (Consejo General) y otro para las mujeres (Asesoría Central), procede a la renovación de esos consejos.

 Llegaron a Madrid desde todos los países donde se trabajaba. Para ayudar al Fundador en los trabajos de esos días estaba el Siervo de Dios, D. José María Hernández Garnica.

Calle Lagasca Como narraba Lourdes Toranzo: “El día 1 de octubre de 1951 llegó a Madrid, para asistir al Congreso General, Guadalupe Ortiz de Landázuri que llevaba en México un año y medio. La esperaban en el aeropuerto Rosario y Nisa, que había llegado ya de Chicago. En viaje aparte llegó D. José María enviado por el Padre por si se presentaba alguna dificultad. El día 4 llegó a España el Padre que, antes de reunir a sus hijos, hizo viajes a Santuarios de Nuestra Señora: el Pilar, Lourdes, Fátima. Al día siguiente de finalizar el Congreso, el Padre reunió en Lagasca a las Numerarias que iban a formar parte de la Asesoría Central. Con el Padre estaba D. José María Hernández Garnica”.

 A partir de 1950, con la aprobación definitiva del Opus Dei por la Santa Sede -el 16 de junio de 1950-, tuvo lugar un crecimiento de la labor apostólica con personas casadas, y pidieron la admisión un buen grupo de Supernumerarias que, con la misma vocación, se entregan plenamente a Dios en su profesión, el propio hogar y las ocupaciones familiares.

Estudiantes de la residencia Zurbarán

Estudiantes de la residencia Zurbarán

 Lo escribía en una carta desde Madrid a san Josemaría, el 21 de noviembre de 1951: “Hoy hemos tenido el segundo retiro de señoras: ha estado lleno el oratorio de Zurbarán y a 13 de enero, tendrán la primera tanda de ejercicios espirituales de este curso. Ya se han recibido peticiones en Madrid de señoras que se venían tratando, y se podrá tener la primera semana de convivencia al principio del mes de mayo. También se empieza a mover en Barcelona y Valencia”.

 Ya en 1948, san Josemaría empezó a preparar alguien que ayudara a D. José María en la atención de la labor con mujeres en España. El 26 de noviembre de 1950, el Consejo General de la Obra quedó constituido como organismo distinto de la Comisión Regional de España. D. José María Hernández Garnica continuó como Sacerdote Secretario del Consejo General. Como Sacerdote Secretario en España fue nombrado D. José López Navarro. Así lo comenta en una carta a San Josemaría: “Padre, no le he dicho en otras cartas, aunque con Paco sí lo he hablado, que estoy muy contento con José López Navarro: estamos muy unidos, me ayuda mucho y es muy humilde y obediente. Para mí es una tranquilidad muy grande el que me haya puesto Vd. para ayudarme a una persona tan buena y que me ayuda tanto”.

 Una vez que D. José María contaba con una persona que le ayudaba en sus trabajos ordinarios, el Fundador del Opus Dei pudo apoyarse en él para realizar viajes con el fin de impulsar el crecimiento y la consolidación de los apostolados del Opus Dei en diversos lugares del mundo.

 De Roturando los caminos, José Carlos Martín de la Hoz, Ed. Palabra, 2012

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