Molinoviejo, 24 de septiembre de 1946, fiesta de Nuestra Señora de la Merced

J. J. Sister

J. J. Sister

El 21 de junio de 1946 San Josemaría, gravemente enfermo de diabetes, viaja a Roma.
Va por una razón primordial: el Opus Dei necesitaba una aprobación pontificia que garantizara la secularidad de sus fieles, la unidad y la universalidad de sus apostolados por todas las diócesis del mundo; pero dentro del derecho canónico no existía una forma adecuada para este fenómeno pastoral nuevo. El venerable Álvaro del Portillo ya había estado en dos ocasiones en la Ciudad Eterna, tratando de encontrar posibles soluciones. Sin embargo, el problema seguía sin resolverse. El Opus Dei -le comentaron- había llegado a la Iglesia con cien años de anticipación. Don Álvaro había escrito al Fundador diciéndole que era necesaria su presencia en Roma. Así pues, San Josemaría viajó hasta Barcelona, para embarcar en el J.J. Sister.

San Josemaría rezando ante Nuestra Señora de La Merced

San Josemaría rezando ante Nuestra Señora de La Merced

La mañana siguiente a su llegada a Barcelona, antes de decir misa, San Josemaría dirigió la meditación a sus hijos en el oratorio del piso de la calle Balmes, familiarmente llamado “La Clínica”. Fue una larga queja filial –¿Qué será de nosotros?-, sincera y vibrante de fe, buscando la respuesta del Cielo, confiado en que el Señor no podía dejar a sus seguidores en la estacada.

Señor le decía San Josemaría- Tú has podido permitir que yo de buena fe engañe a tantas almas!? ¡Si todo lo he hecho por tu gloria y sabiendo que es tu Voluntad! ¿Es posible que la Santa Sede diga que llegamos con un siglo de anticipación…? Ecce nos reliquimus omnia et secuti sumus te…! Nunca he tenido más voluntad que la de servirte. ¿¡Resultará entonces que soy un trapacero!?

Y pedía la intercesión de Nuestra Señora de la Merced. Esa misma mañana, antes de embarcar en el J.J. Sister, visitó la Basílica de Nuestra Señora de la Merced, próxima al puerto, para encomendar a la Virgen aquel viaje.

La presencia del fundador en Roma agilizó el largo proceso de aprobación y cuando el 31 de agosto volvió en avión a Madrid, llevaba un documento de la Santa Sede de alabanza de los fines del Opus Dei. La concesión del Decretum laudis llegaría meses después.

Ermita de Molinoviejo

Ermita de Molinoviejo

Imagen de La Virgen. Ermita de Molinoviejo

Imagen de La Virgen. Ermita de Molinoviejo

San Josemaría fue directamente a la casa de retiros de Molinoviejo, una finca cercana a Segovia, que era propiedad de unos parientes de D. José María Hernández Garnica, y que desde el primer momento, había servido para el descanso y la formación espiritual y apostólica de los fieles del Opus Dei y de otras personas. Así lo explicaba el mismo Chiqui en una carta: “Estoy en esta finca que se ha alquilado cerca de La Granja, para que podamos pasar el verano un poco fresco y así poder trabajar el Padre con algunos, que le ayuden y le hagan compañía”.

Allí tuvieron lugar unas memorables jornadas con los más antiguos de la Obra, entre los que se encontraba Chiqui, con el fin de fortalecer su espíritu para los nuevos horizontes apostólicos que se abrían. El 24 de septiembre, fiesta de Nuestra Señora de la Merced, se reunieron todos en la ermita de la finca y dejaron toda la labor del Opus Dei en sus manos.

Chiqui en Molinoviejo, 11-VIII-1946

Chiqui en Molinoviejo, 11-VIII-1946

Hasta el 22 de octubre San Josemaría no pudo regresar a Barcelona para dar gracias a Nuestra Señora de la Merced por la protección dispensada en su primer viaje a Roma y por el fruto conseguido, encomendándole el éxito definitivo de los trabajos y la aprobación pontificia.

Todavía deberían pasar unos años, hasta el 28 de noviembre de 1982, para llegar a la tan deseada solución jurídica definitiva del Opus Dei como Prelatura Personal. San Josemaría y Chiqui ya no la verían aquí en la tierra.

cfr. El Fundador del Opus Dei, Andrés Vázquez de Prada, Ed. Rialb; San Josemaría Escrivá, 6-X-2002; Miguel Dolz, Ed Rialb, 2002; Roturando los caminos, José Carlos Martín de la Hoz, Ed. Palabra, 2012

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Una respuesta a Molinoviejo, 24 de septiembre de 1946, fiesta de Nuestra Señora de la Merced

  1. MARIA HERMINIA GONZÁLEZ SAUDINO dijo:

    El día 1 de Mayo de 1965, fuibcon unas amigas a hacer una romería a la queridísima Virgen de Molinoviejo. A la vuelta, habiendo dejado en sus manos mis inquietudes, pedí la admisión en el Opus Dei. Este año fui a agradecerle

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