Viajero al servicio de las almas

Viajero al servicio de las almas1

A finales de 1954, por encargo del Fundador del Opus Dei, don José María realizó con Alberto Ullastres un largo viaje por América, para impulsar la marcha de los apostolados que se habían iniciado años atrás: Estados Unidos, México, Guatemala, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina. Poco después salió de nuevo para efectuar una tarea semejante en Inglaterra e Irlanda.

En 1957 fue destinado a Francia. Desde entonces hasta 1972 estuvo fuera de España, pasando de un país a otro. Vivió en Inglaterra, Irlanda, Francia, Alemania, Austria, Suiza, Holanda y Bélgica.

Don José María realizó el trabajo de arraigar los apostolados de la Obra en cada país. Cuando yo le conocí en 1963, a pesar de que la Obra en Alemania era una cosa minúscula, hablaba de lo que sería con el tiempo con un convencimiento tal, que sin una fe gigante no se podía entender. Sin disponer de medios materiales y teniendo los pies muy en la tierra animaba a lanzarse a conocer gente, a trabajar en todos los sitios, aunque no se viera el fruto del apostolado.

Lo confirma el Dr. Steinkamp, sacerdote del Opus Dei, respecto de Holanda: Era tónica constante en sus conversaciones con nosotros, que tuviésemos fe en Dios. Los tiempos de comenzar una labor son difíciles, pero nosotros somos lo permanente. El Fundador de la Obra había tenido que superar muchos obstáculos, pero la Obra había ido siempre adelante.

Su falta de oído no le facilitaba aprender idiomas. Su humildad y realismo le llevaban a servir sin aspavientos, pero también aceptando sus limitaciones: A mi parecer, tenía cierta dificultad de expresión; sin embargo, poseía don de gentes, inspiraba una gran confianza, tenía mucho sentido del humor, sabía hacer bromas con gran delicadeza, cariño y oportunidad.

En 1961 llegó a Alemania. Su aportación apostólica fue notable: Con su llegada cambió todo. Es decir, nos sentimos seguros, protegidos y dirigidos. Para mí, tener a don José María, era como tener a nuestro Fundador junto a nosotros. Don José María tenía identidad de criterio, completamente leal a su espíritu y poseía, además, una inteligencia muy práctica y excepcional.

No se piense que para don José María este encargo era cosa fácil. Entonces estaba por encima de los cincuenta; a esa edad uno ya no está para aventuras, incomodidades materiales y tener que habérselas con una mentalidad tan distinta, etc. ¡Y cómo se interesaba por su nuevo país!

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1. Párrafos tomados de: José Carlos Martín de la Hoz, Por los caminos

de Europa, folletos MC 745, ed. Palabra, Madrid 2004.

2. José Gabriel de la Rica, AGP, JHG, T-00045, p. 1.

3. Hermann J. Steinkamp, AGP, JHG, T-00054, p. 1.

4. María Jesús Luna Hervera, AGP, JHG, T-00029, p. 2.

5. Alfonso Par Balcells, AGP, JHG, T-00043, pp. 6-7.

Boletín de la Oficina de las Causas de los Santos. Prelatura del Opus Dei.  nº 2

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